El efecto Kent

Siempre hay cierto empeño en que a los gafotas de las series y películas, les pasen cosas, que al principio, te hacen gracia, pero que son tristes, y acaban por despertar algo de ternura. Como cuando al pobre Porky le quitan sus gafas en el Señor de las moscas.

Una de las situaciones mas repetidas, es que las gafas, se les caigan al suelo. Siempre con la mala suerte,  de que al tratar de encontrarlas, terminen pisándolas y rompiéndolas. Les ha pasado desde a Milhouse en los Simpsons, hasta al pedante Leonard en Big Bang Theory.

Pero hay a dos a los que nunca se les rompieron las gafas:

Al mismísimo Superman, bueno, a su alter-ego humano, Clark Kent. Clark tiene la capacidad para despistar a todo el mundo, por el mero hecho de ponerse unas gafas de pasta. No cambia ni el peinado, ni un bigote o barba, sólo necesita su ropa de calle y sus gafas de pasta. Nadie le identifica, y eso es por: “el efecto Kent”.

Uno siempre ha sido de la opinión, de que es imposible que por el hecho de ponerse unas gafas, los habitantes de Metrópolis sean incapaces de reconocerle, pero el efecto Kent es real. Uno mismo lo ha experimentado, muchos conocidos, tienen un momento de duda, en el que no saben si realmente es uno al que ven.

Al otro al que nunca se le caen las gafas, es al repelente Steve Urkel, y es evidente porque a él no se le cayeron nunca, porque ¡tenía cordones para sujetárselas!

Así que ya sabéis, si no queréis pasarlo mal y no sois uno de los hijos de Krypton, haced como Urkel y ponerle a vuestras gafas unos bonitos cordones.

“Yo quiero ser, como Superman”

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