La cara y la cruz

Hace no mucho tiempo, por desgracia y por suerte, le ocurrió a uno algo curiosamente macabro, cuando hace poco uno hablaba de la existencia, de problemas vitales y de la estupidez humana, nunca imaginaba que esto iba a ocurrir y que era verdad eso que dicen, que la realidad supera a la ficción.

Pero lo que les estaba contando, que uno es un poco disperso, lo que ocurrió fue que en la misma semana, tuve que visitar dos veces la iglesia, cuando uno no la visitaba hacía años, la primera, como les decía, por desgracia, para asistir a un entierro, la segunda unos días después, y por suerte para un bautizo, ya ven, el ciclo de la vida, la prueba de todo lo que les comentaba antes, unos van y otros vienen, sin que nadie pueda hacer nada, sin saber si habrá merecido la pena.

Fuente de la imagen shortcuts to nowhere

Pero lo que mas impacto causó a uno, lo mas curioso de todo, no fue eso, sino la forma que tiene la iglesia (cristiana) de tratar estos dos eventos, en el primero, el entierro, el párroco, hablaba de una nueva vida cerca de Dios, donde sería mas feliz, que lo dudo, lo que me deprimió un poco, porque, qué clase de esperanzas le quedan a uno de vivir, si la mejor vida viene cuando uno muere…

Aunque fue en el segundo, el bautizo, donde el mismo párroco, que había oficiado tres días antes el entierro, hablaba esta vez de que esos (porque eran varios ese día) bebés, que no saben nada, estaban en viviendo en pecado, que si morían antes de ese momento quedarían en el limbo, y no podrían disfrutar de esa vida mejor junto a Dios que prometía en el entierro, eso a unos bebés que ni siquiera le escuchaban, que estaban mas preocupados de que ese hombre mayor no les ungiese con potingues, ni les mojase la cabeza, qué podían haber hecho ellos para no disfrutar de ésa vida, y eso me deprimió aún mas.
En fin, uno no entiende hasta que punto es eso necesario, que le hablen a uno de una nueva vida, cuando acaba de morir, la cara, y que le hablen de la muerte, cuando acaba de nacer, la cruz.

“Cuando se hunda el barco, no rezaré por nada”

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