¡Qué bien vives!

Por encima de todas las cosas que a uno no le gustan, esta que le digan esa maldita frase: ¡Qué bien vives!

Y no solo que la digan, sino que la digan, semejantes, conocidos cuyo estilo de vida es de una manera u otra muy similar al de uno.

Por ejemplo, se me ocurre cuando en los exámenes de mayo, había terminado de estudiar y estaba en una terraza (otra cosa que a uno no le gusta son los comentarios del tipo “terracita” o “de terraceo”, y que además tienen la fea costumbre de escribirlo mal, poniendo una “z” en vez de “c”).

Fuente de la imagen shortcuts to nowhere

A lo que iba que uno se va de la situación, estaba tomándome una caña y me encuentro con un amigo, que viene de la biblioteca, imaginaos la situación:

– ¡Hombre Juan!
 
– ¿Qué tal José?
 
– Bien, ya ves, tomándome una caña, que he terminado ahora de estudiar.
 
¡Qué bien vives! Yo vengo de la biblioteca, que llevo toda la tarde estudiando y mañana tengo examen.
 
– Bueno pues ¡Suerte!
 
– Para ti también en los tuyos.
 

¿Veis? Parece como si uno llevase toda la tarde en la terraza hinchándose a cervezas, mientras el se hubiese estado dejando el resto en la biblioteca, cuando lo que ha hecho en la biblioteca en realidad, es: mirar el twitter, pasar página, mirar el facebook, pasar página, dejarle una nota a la chica de aquella mensa, a la que no deja de mirar, esperar respuesta, pasar página y no se cuantas otras distracciones mas. Se le ha ido la tarde y sólo se ha leído tres páginas.

Entiendo que a uno se lo diga alguien que ha estado realizando un gran esfuerzo físico, pero cuando viene de alguien que hace lo mismo que uno, el ¡Qué bien vives! es algo realmente irritante.

“Tu intención es muy noble, pero ya no tengo edad”

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